EL TIPO DE PROFESOR QUE QUIERO SER
Tema: Más amor en la Educación. “El profesor debe ser respuesta de afectividad para el alumno”.
La necesidad de amor en nuestra sociedad es un grito de rebeldía, que se oye a diario con fuerza en las aulas estudiantiles.
Si tengo que contarle al mundo por qué quiero ser profesora diré que lo soy, porque necesariamente sé que la educación provoca cambios positivos en las personas, cuando es una buena educación, y esta será buena, cuando sea una educación con amor.
Sentada en el pupitre de la universidad que escogí, pienso en…lo difícil que ha resultado el camino, cuanto me costó llegar a la Universidad. Cuantos están como yo en la misma lucha. Y fue gracias al amor de muchos profesores que quisieron lo mejor para mi que ¡Ya estoy aquí!- me digo. Mi bolso lleno de sueños, de mis ganas de utopía, de querer ayudar, aunque sea en una pequeña parte al mundo.
Escucho atenta la clase, de pronto la voz del profesor se pierde, hay otra voz hablándole a mi vida. ¿Qué clase de profesora quieres ser?... Hay profesores apasionados, empapados de lo hacen y saben hacer: enseñar… por otro lado en cambio encuentro seres inconcientes, que son profesores, porque es lo que estudiaron, quizás porque no midieron el terreno antes. Y están también aquellos que hacen lo que pueden, frustrados en su profesión, descargan sus insatisfacciones en los niños que confían ser enseñados. Pienso en esto y me entristece. (Evito el juicio de valor). Que puedo decir me indigna ver el sistema educacional, la falta de vocación, de compromiso, de recursos, de compromiso país. Este sistema de quejas: “Es que la paga es poca”, “Los niños han cambiado”, “Estos alumnos son un PROBLEMA”. Señores profesores a todos ustedes les digo, ¡Ustedes tienen el verdadero problema! ¿Acaso no hay que medir lo que significará ser profesor antes? ¿No hay que estar concientes en alguna medida de la realidad social? ¿No es una clase de castigo, me pregunto tener esa actitud frente a niños y jóvenes? Como oí en una clase “El profesional es aquel que es capaz de repensar lo que está haciendo” (Don Fernando Leiva “el profe”) En fin. Agotada de ver esto, y de opinar así, la necesidad me obliga a querer hacer algo. Al final desde pequeña era lo único que jugaba con mis primitos, yo profesora, ellos mis alumnos, lo lindo es que así, mi primo aprendió a leer.
“Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender”, dice Arturo Graf.
De los profesores que realmente me gusta hablar y en los que me gusta pensar son aquellos que me enseñaron, de los cuales he aprendido lo que sé, y de los cuales aprendí lo que significaba tener vocación. Estos que aman enseñar, que dan lo mejor de sí, los entregados, que les gusta ayudar a sus alumnos por medio de esta poderosa arma que es el conocimiento, el saber… Estos; los transformadores, los portadores de cambios, los artitas que esculpen verdaderamente obras de seres humanos hermosas. Son los que me han inspirado a querer ser lo que soy…los que me entregaron afecto. Son quienes me inspiran a escribir… los verdaderos. Al verdadero/a maestro/a.
He visto la importancia que tiene encontrar un profesor que “le guste lo que hace”, porque cuando te encuentras con uno que no le gusta, tristemente se nota. Lo que es peor, los niños se dan cuenta y lo notan.
Que triste es ser conciente de la realidad carente de algunos alumnos, ver como vienen a sus escuelas llenas de problemáticas, de hogares con; ausencia de papá, o mamá o a veces de ambos, a cargo muchas veces de tíos o tías, de abuelos u otro adulto. Sufren en su realidad familiar; pobrezas a nivel espiritual, cultural y económica.
Si tuviera que decir por qué quise ser profesora diré que es por la profunda convicción que tengo, sobre lo que provoca que “el hombre” se eduque. El cambio que trae a su realidad familiar y social.
En la construcción de la profesora que quiero ser encuentro a una profesora llena de esperanzas. Llena de abrazos, cariños, apretones de manos, de un “que bien lo hiciste”, de oportunidades para mis alumnos, de oportunidades para sus familias.
Quiero trabajar con los alumnos y sus padres o con el que esté a cargo del niño. El trabajo será ofrecerles una educación afectiva, la cual es necesaria si se quiere lograr “algo” ya sea con el niño o con el padre. Esta idea de algo es todo aquello que tiene que ver con la axiología ( http://es.wikipedia.org/wiki/Axiolog%C3%ADa), la capacidad de sacar la belleza interior del ser humano.
Me es necesario trabajar la afectividad en las personas, porque increíblemente es el remedio para todos los males que existen. Un ejemplo claro; la rebeldía en el niño o el joven, se debe a carencias afectiva-atencional. El amor, el afecto por mi alumno, el respeto por su persona me guiará a ayudar en alguna medida a suplir la falta de orientación. El afecto que el niño pueda recibir de mí, abrirá ese candado que sólo se abre por dentro, en la medida que me gane esa confianza, ¡porque hay que ganársela!, podré ayudar mejor y enfocar mejor la metodología que se debe aplicar en ése niño, que por características individuales, es único. (Principio de individualización. “Cinco principios de la educación”)
El resultado de lograr que un alumno se supere, supere las expectativas que se puedan tener de él, será el gran paso a la libertad que provoca la educación, el aprendizaje que acompaña a la persona durante toda su vida y que logra sacarla de la manipulación que ejerce la ignorancia. (Principio de autonomía) Ya este individuo no sólo estará preparado en conocimiento sino que será una persona completa, preparada para ser un aporte en la sociedad, con una afectividad sana, con la necesidad legítima de entregar ese mismo amor que recibió.
Educar para mí significa más que entregar conocimiento, es entregar por medio de él, el amor, por las personas y por el mundo. Es entrega, pasión por lo que se hace. Educar para mí será un compromiso humano, social, espiritual. Educar para mí significará ser una eterna enamora de la vocación pedagógica, casarme para siempre con esta hermosa profesión.
"El pueblo más feliz es el que tenga mejor educado a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos".
José Martí.
http://www.monografias.com/trabajos26/pedagogia-del-amor/pedagogia-del-amor.shtml
Tema: Más amor en la Educación. “El profesor debe ser respuesta de afectividad para el alumno”.
La necesidad de amor en nuestra sociedad es un grito de rebeldía, que se oye a diario con fuerza en las aulas estudiantiles.
Si tengo que contarle al mundo por qué quiero ser profesora diré que lo soy, porque necesariamente sé que la educación provoca cambios positivos en las personas, cuando es una buena educación, y esta será buena, cuando sea una educación con amor.
Sentada en el pupitre de la universidad que escogí, pienso en…lo difícil que ha resultado el camino, cuanto me costó llegar a la Universidad. Cuantos están como yo en la misma lucha. Y fue gracias al amor de muchos profesores que quisieron lo mejor para mi que ¡Ya estoy aquí!- me digo. Mi bolso lleno de sueños, de mis ganas de utopía, de querer ayudar, aunque sea en una pequeña parte al mundo.
Escucho atenta la clase, de pronto la voz del profesor se pierde, hay otra voz hablándole a mi vida. ¿Qué clase de profesora quieres ser?... Hay profesores apasionados, empapados de lo hacen y saben hacer: enseñar… por otro lado en cambio encuentro seres inconcientes, que son profesores, porque es lo que estudiaron, quizás porque no midieron el terreno antes. Y están también aquellos que hacen lo que pueden, frustrados en su profesión, descargan sus insatisfacciones en los niños que confían ser enseñados. Pienso en esto y me entristece. (Evito el juicio de valor). Que puedo decir me indigna ver el sistema educacional, la falta de vocación, de compromiso, de recursos, de compromiso país. Este sistema de quejas: “Es que la paga es poca”, “Los niños han cambiado”, “Estos alumnos son un PROBLEMA”. Señores profesores a todos ustedes les digo, ¡Ustedes tienen el verdadero problema! ¿Acaso no hay que medir lo que significará ser profesor antes? ¿No hay que estar concientes en alguna medida de la realidad social? ¿No es una clase de castigo, me pregunto tener esa actitud frente a niños y jóvenes? Como oí en una clase “El profesional es aquel que es capaz de repensar lo que está haciendo” (Don Fernando Leiva “el profe”) En fin. Agotada de ver esto, y de opinar así, la necesidad me obliga a querer hacer algo. Al final desde pequeña era lo único que jugaba con mis primitos, yo profesora, ellos mis alumnos, lo lindo es que así, mi primo aprendió a leer.
“Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender”, dice Arturo Graf.
De los profesores que realmente me gusta hablar y en los que me gusta pensar son aquellos que me enseñaron, de los cuales he aprendido lo que sé, y de los cuales aprendí lo que significaba tener vocación. Estos que aman enseñar, que dan lo mejor de sí, los entregados, que les gusta ayudar a sus alumnos por medio de esta poderosa arma que es el conocimiento, el saber… Estos; los transformadores, los portadores de cambios, los artitas que esculpen verdaderamente obras de seres humanos hermosas. Son los que me han inspirado a querer ser lo que soy…los que me entregaron afecto. Son quienes me inspiran a escribir… los verdaderos. Al verdadero/a maestro/a.
He visto la importancia que tiene encontrar un profesor que “le guste lo que hace”, porque cuando te encuentras con uno que no le gusta, tristemente se nota. Lo que es peor, los niños se dan cuenta y lo notan.
Que triste es ser conciente de la realidad carente de algunos alumnos, ver como vienen a sus escuelas llenas de problemáticas, de hogares con; ausencia de papá, o mamá o a veces de ambos, a cargo muchas veces de tíos o tías, de abuelos u otro adulto. Sufren en su realidad familiar; pobrezas a nivel espiritual, cultural y económica.
Si tuviera que decir por qué quise ser profesora diré que es por la profunda convicción que tengo, sobre lo que provoca que “el hombre” se eduque. El cambio que trae a su realidad familiar y social.
En la construcción de la profesora que quiero ser encuentro a una profesora llena de esperanzas. Llena de abrazos, cariños, apretones de manos, de un “que bien lo hiciste”, de oportunidades para mis alumnos, de oportunidades para sus familias.
Quiero trabajar con los alumnos y sus padres o con el que esté a cargo del niño. El trabajo será ofrecerles una educación afectiva, la cual es necesaria si se quiere lograr “algo” ya sea con el niño o con el padre. Esta idea de algo es todo aquello que tiene que ver con la axiología ( http://es.wikipedia.org/wiki/Axiolog%C3%ADa), la capacidad de sacar la belleza interior del ser humano.
Me es necesario trabajar la afectividad en las personas, porque increíblemente es el remedio para todos los males que existen. Un ejemplo claro; la rebeldía en el niño o el joven, se debe a carencias afectiva-atencional. El amor, el afecto por mi alumno, el respeto por su persona me guiará a ayudar en alguna medida a suplir la falta de orientación. El afecto que el niño pueda recibir de mí, abrirá ese candado que sólo se abre por dentro, en la medida que me gane esa confianza, ¡porque hay que ganársela!, podré ayudar mejor y enfocar mejor la metodología que se debe aplicar en ése niño, que por características individuales, es único. (Principio de individualización. “Cinco principios de la educación”)
El resultado de lograr que un alumno se supere, supere las expectativas que se puedan tener de él, será el gran paso a la libertad que provoca la educación, el aprendizaje que acompaña a la persona durante toda su vida y que logra sacarla de la manipulación que ejerce la ignorancia. (Principio de autonomía) Ya este individuo no sólo estará preparado en conocimiento sino que será una persona completa, preparada para ser un aporte en la sociedad, con una afectividad sana, con la necesidad legítima de entregar ese mismo amor que recibió.
Educar para mí significa más que entregar conocimiento, es entregar por medio de él, el amor, por las personas y por el mundo. Es entrega, pasión por lo que se hace. Educar para mí será un compromiso humano, social, espiritual. Educar para mí significará ser una eterna enamora de la vocación pedagógica, casarme para siempre con esta hermosa profesión.
"El pueblo más feliz es el que tenga mejor educado a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos".
José Martí.
http://www.monografias.com/trabajos26/pedagogia-del-amor/pedagogia-del-amor.shtml