viernes, 27 de junio de 2008

ARTICULO 4

PROFESOR … O PROFESORES DE VOCACIÓN

Vocación :Nombre femenino
1. Llamada o inspiración que una persona siente procedente de Dios para llevar una forma de vida, especialmente de carácter religioso.
2. Inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida o un determinado trabajo:
desde muy joven manifestó su vocación trasgresora; José tiene vocación de veterinario desde que era un niño; ingresó en la academia por vocación militar.
La vocación es la tendencia que siente una persona hacia determinadas actividades, es una inclinación natural que ya desde niño se manifiesta.
Las personas no tienen una sola vocación, sino que tienen muchas. Esta posibilidad les permite responder a la más adecuada según su situación y el lugar donde se encuentren.
El hombre no es un ente aislado sino que es él y sus circunstancias, por lo tanto el medio en que vive es necesariamente una condición importante a tener en cuenta.
Por lo tanto, la vocación se relaciona con las habilidades específicas, las capacidades y las posibilidades económicas y sociales, así como también con las oportunidades que brinda el contexto.
Como consecuencia, para elegir adecuadamente una carrera u oficio, no sólo hay que prestar atención a lo que a una persona le gusta hacer, sino también hay que tener muy en cuenta la posibilidad de participación en la sociedad que esta ocupación pueda proporcionar, teniendo en cuenta que ante todo hay que hacerse responsable por lo menos de la propia subsistencia.
Elegir carreras u oficios que no tengan salida laboral produce a la larga la pérdida del sentimiento de pertenencia al grupo social, así como marginación y frustración por no poder participar en el medio.
La gente se siente realizada cuando hace lo que le gusta y puede encontrarle significado a su tarea colaborando en su ambiente. Todo en la naturaleza tiene un propósito y tiende al equilibrio, y el trabajo creativo de cada uno también tiene que estar en armonía.
Las encuestas registran que la mayoría se siente más gratificada por el reconocimiento por su trabajo que por el dinero que ganan. El dinero ocupa un segundo lugar, por lo tanto se destaca que no es el factor más importante.
La identidad profesional se logra cuando se llega a ser creativo en el trabajo y no un burócrata alienado en el rol, permitiendo así desarrollar una actividad en forma óptima, sin dejar de ser persona. La mediocridad la expresa quien hace las cosas por obligación sin ningún compromiso.
Todos los trabajos son dignos y más que tener muchos títulos inoperantes es mejor hacer las cosas bien aspirando a la excelencia.
Elegir adecuadamente garantiza una buena inserción laboral, buenos ingresos y mayores posibilidades de realización personal.
Un caso clínico
Pablo tiene 40 años, es soltero y vive con su madre viuda.
Se presenta a la consulta para que le realice un test de Orientación Vocacional porque a pesar de haber logrado tres títulos universitarios todavía no sabe lo que le gusta. Se recibió de Contador Público, luego de Licenciado en Economía y por último de Licenciado en Ciencias de la Administración. O sea que hizo las tres carreras posibles dentro del ámbito económico. No obstante, todavía no consiguió una ocupación ni nunca trabajó en su vida. Cuando le pregunté qué hacía todo el día me dijo que hasta que logró el último título, estudiaba y después se dedicó a buscar trabajo. Pablo me dijo que él no se sentía obligado a trabajar porque el creía que era deber de su madre mantenerlo, ya que era quien lo había traído al mundo. Precisamente ese razonamiento era el que lo estaba bloqueando. Su forma de pensar, su cosmovisión, lo reducían a la categoría de un niño pequeño. Le recomendé una terapia breve con objetivos limitados a fin de ayudarlo a modificar sus creencias y a tomar conciencia de su responsabilidad como adulto. Pablo todavía era un niño, no se daba cuenta que ya tenía cuarenta años y que todavía seguía haciendo lo mismo que hacía cuando era chico.
Aprendió a comportarse adecuadamente en una entrevista de trabajo, a hacer un currículum que reflejara mejor sus cualidades personales y principalmente reconoció su obligación de participar en la sociedad como un adulto.
La autora de esta nota es Licenciada en Psicología y Orientadora Vocación.
http://psicologia.laguia2000.com/general/la-vocacion
Qué es "tener vocación"
José Luis Turiel
19-03-2007

(CAMINEO.INFO)- Con frecuencia se plantea mal la vocación. Se piensa, por ejemplo, que la vocación es cosa de sacerdotes y monjas; o que vocación es lo que nos gusta y atrae. Otras veces, se piensa que es cuestión de generosidad y se cree que uno es cartujo o trapense porque tiene más generosidad que un casado o un misionero.
Esos planteamientos son superficiales y erróneos. Porque la vocación no es un asunto nuestro, sino el proyecto que Dios tiene sobre todos y cada uno de los hombres y mujeres que ha creado. Cuando Dios crea el mundo, procede como el arquitecto que proyectó nuestra catedral. Pensó que unas piedras tendrían que estar muy bien labradas, porque ocuparían un lugar en las puertas principales o serían capiteles de columnas. Pensó también que otras muchas, aunque nunca serían vistas por nadie, eran si cabe más imprescindible, porque tenían que servir de cimiento. En la mente del arquitecto, cada piedra tenía un cometido específico e irreemplazable. La acción de los canteros vino después, pero en línea con la mente del arquitecto. El resultado de esta obra conjunta es nuestra inigualable catedral. Esto es la vocación. Dios ha pensado desde toda la eternidad en cada uno de nosotros para que hagamos “algo” en el conjunto de su obra. En orden a ese proyecto, nos ha dado todas las cualidades y limitaciones que tenemos. Como algunos estaban destinados a iluminar con su doctrina e ingenio a los demás, les dio un gran talento. En otros casos pensó más en el corazón que en la inteligencia, pues había que cuidar de los pobres, de los enfermos, de los necesitados, y le dio un gran corazón. En otros, pensó en que debían estar siempre disponibles, y les dio la vocación al sacerdocio. Pero pensó en todos. De modo que no hay nadie que haya venido a este mundo para nada o para realizar lo que a él le apetezca. Si así fuera, ese tal se convertiría en un testigo de cargo contra la inteligencia y el poder de Dios. Todos hemos venido al mundo para realizar una tarea bien concreta, y tan nuestra, que nadie puede reemplazarnos. Por eso, hay tantas vocaciones como hombres y mujeres hay en el mundo. Si tratáramos de agruparlas, cabría hacer esta clasificación: el matrimonio, el sacerdocio o la soltería celibataria. La mayor parte de los hombres y mujeres tienen la misión magnífica y nobilísima de colaborar con Dios en la transmisión y educación de la vida. Otros, la de consagrarse a él en el estado religioso o como célibes en medio del mundo. No pocos, para ser sacerdotes. Yo estoy convencido de que Dios quiere que muchos chicos y adultos que pisan nuestras calles y plazas sean sacerdotes. Muchos más de los que algunos se imaginan. Por eso, pienso que si hay pocos seminaristas, no es porque Dios llame a pocos sino porque son pocos los que responden a esa llamada. Por eso, más de una vez he pensado -viendo a chicos con sensación de fracaso o profunda insatisfacción- que allí hay una vocación no seguida. Nada hay, en efecto, más frustrante que no hacer lo que Dios quiere que hagamos, aunque se trate de algo brillante y pomposo. En cambio, nada hay que dé más alegría y felicidad que hacer aquello para lo que hemos venido a este mundo. Es decir, seguir nuestra vocación. Mañana, día de san José y del Seminario, es preciso hacerse esta pregunta: ¿Dios quiere que yo sea sacerdote? Para las madres es un día para que piensen que oponerse a la posible vocación de su hijo al sacerdocio es condenar a ese hijo al mayor de los fracasos y frustraciones. Es día también para que todos agradezcamos a Dios el don del sacerdocio y pidamos su gracia para que todos los llamados respondan y, una vez que han respondido, no se cansen de decir “aquí estoy”. Mons. Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos
http://www.camineo.info/news/170/ARTICLE/2192/2007-03-19.html
Qué es la Vocación?
Uno puede tener gustos por muchas cosas y habilidad para otras tantas, pero la vocación es una, ella te absorbe y te lleva a dejar en segundo plano todo el resto.
Hay gustos en que uno es sólo un consumidor de ellos, en los cuales nos gusta "consumirlos" pero no somos ocurrentes en esa línea, es decir no tenemos aptitudes para ello.
Hay gustos en que sólo son un placer personal y no tienen ningún sentido de entrega, como vacacionar por ejemplo. Esto no trae una realimentación de las motivaciones porque no está la satisfacción que es la que la produce.
Hay otras cosas que nos agradan porque somos hábiles en ello y esto nos hace sentirnos bien, pero no hay mayor curiosidad por la tarea misma. El agrado que sentimos es por una alimentación a nuestra autoestima y el reconocimiento de los demás.
En la VOCACIÓN está la curiosidad y el placer por la realización de la tarea misma y no sólo por sus logros(GUSTO) ; se te ocurren cosas nuevas o puntos de vista diferentes a los ya existentes en esto, te animas a especular, a hacer hipótesis, sientes una seguridad intuitiva que de alguna manera saldrás adelante con esto y quisieras hacerlo a tu manera (APTITUD). Sientes que esto es muy necesario para los demás o para la vida.(ENTREGA)
Por qué elegir por Vocación?
Es cierto que cada uno decide su vida, si sigue o no su vocación; pero la vida reclama satisfacciones sobre todo pasado los 30 y lo malo que la persona no las encuentra en cualquier parte, no es algo que pueda inventarse, lo que para una persona le produce satisfacción para otra no y es en su vocación donde llega esto.Ahora, uno puede pensar que se podría elegir un trabajo o carrera en relación a obtener mayores ingresos y desarrollar su vocación como un hobbie. Pero sucede que un trabajo absorbe 8 horas diarias, ocupa tu atención la mayor parte del tiempo, te distrae hacia otras capacidades y cómo no hay satisfacción en ella termina no encontrándole sabor a nada, lo que la transforma en una carga.
Cómo descubrir nuestra Vocación?
Para eso hay que atreverse a soñar.Para ello tendremos que dejar de incluirnos en planes ajenos, de intentar descubrir requerimientos del medio, de perseguir situaciones convenientes, de considerar la falta de medios. RESCATEMOS NUESTROS SUEÑOS!!. Es la única forma de saber hacia dónde va lo nuestro. En qué dirección venimos proyectados. SABREMOS HACIA DONDE VAMOS.Pero hay que saber de qué tipo de sueños se trata, porque a uno lo mueven muchos motivos, por lo que un sinnúmero de ellos lo pueden llevar a anhelar algo, como: satisfacer una necesidad, darse un placer, la búsqueda de un alivio o desahogo, entregar algo a un ser querido, etc. Pero estos anhelos, aunque válidos, no indican Vocación.El tipo de SUEÑOS o ANHELOS que indican una VOCACIÓN, son aquellos que se presentan como un deleite de soñar despierto, de regocijarte en las cosas que te producen energía, alegría, es cuando dices “yo me vuelo con esto”. En que te gusta imaginar poder realizar determinadas cosas. Responde a qué “querer hacer en la vida”.puede ser cualquier cosa, pero eso da la dirección de lo nuestro.Estos anhelos o sueños los podemos distinguir por dos factores fundamentales:
PLACER PERSONAL al realizar la tarea.Tarea con SENTIDO DE ENTREGA
Cómo elegir la Carrera adecuada?
Toda carrera tiene:OBJETIVOS, que están fundamentados por las asignaturas de la especialidad.HERRAMIENTAS para lograr esos objetivos, dadas por las asignaturas de ciencias básicas o técnicas que la sustentan.Asignaturas que aportan los CONOCIMIENTOS COMPLEMENTARIOS que la apoyan.Sus objetivos deben responder a nuestra vocación.Sus herramientas a nuestras aptitudes fundamentalmente, como también a nuestros principales intereses.Sus conocimientos complementarios a nuestros intereses secundarios o en lo posible no sean parte de nuestros rechazos.La labor que se realiza al ejercerla y el ambiente donde se desarrolla , debe estar acorde a nuestra personalidad.
Y si no puedo seguir la carrera que quiero?
Una vez sabiendo hacia dónde ir, se ve las condiciones en que se encuentra uno para seguir ese camino, unos tendrán mejores condiciones que otros como mejor puntaje o mejores condiciones económicas. Si no cuento con estas condiciones debo buscar algún rodeo que me lleve después adonde quiero ir, es como rodear el obstáculo para luego retomar el camino. Y aquí hay que considera lo siguiente: La carrera puede que no sea la precisa que yo quería, pero puedo entrar a una que está dentro del área y en el trabajo laboral le buscaré la oportunidad de darle el viraje que yo quiero para retomar mi rumbo. Si no cuento con los medios económicos para seguir una determinada carrera, opto por alguna que guarde relación pero de menor costo, tal vez más corta y de allí con nuevas condiciones, busco continuar hacia lo que quería u otras opciones de perfeccionamiento u oportunidades que me pueda hacer retomar mi proyecto. La vida nos ofrece muchos más oportunidades de las que vemos, pero no sabemos reconocerlas, por no seguir un proyecto de vida o no saber hacia donde vamos.
Visita nuestro Sitio Web, en él encontrarás cómo realizar esta tarea.
Patricia Cabrera ZagalOrientación Vocacional y Profesionalhttp://mi-carrera.com Perfiles Profesionales, Orientación Vocacional
http://www.rie.cl/orientacion_vocacional.php



Análisis

He querido terminar la serie de artículos con la gran interrogante sobre la vocación. He reflexionado mucho sobre esto en los últimos meses. La razón la impulsa el gran anhelo de tenerla, descubrirla verdaderamente y reafirmarla. Para hablar de la vocación seré mas especifica por lo cual hablaré de la vocación educacional, que es lo que nos interesa.

Cada uno en la vocación a que fue llamado en ella se quede.San Pablo

La vocación educacional desde es un llamado desde el interior de la persona, algo que va más allá de capacidades, aptitudes. Desde lo aprendido vendría siendo lo que hace que un hombre deje todo por hacer aquello para lo que siente fue llamado.
La vocación es compleja, casi inidentificable hoy en día. Esta complejidad viene de la ausencia del poder hacer lo que realmente se quiere en la vida y aquí no hay que confundirse, puesto que lo que realmente se quiere es “la vida”, estar vivo en lo que uno se desempeña, es estar en la vocación que uno tiene.
La mayoría de los jóvenes hoy tienen crisis vocacionales. No saben lo que quieren para sus vidas, menos lo que harán con ella. Cuando tú conversas con uno te das inmediatamente de la falta de convicción o de libertad en algunos casos más graves, porque tampoco podemos dejar afuera a ese gran número de jóvenes que estudian porque:”el papá dijo que era lo mejor”. Es triste ver como mi generación no se plantea esto de la vocación, y si lo hace, lo hace con poca responsabilidad sobre lo que realmente significa. Porque una cosa es hablar de vocación pero otra es tenerla y profundizar en ella. Quisiera que todos, y más los profesores la tuviesen.
La importancia de inculcar este concepto en nuestros niños no es menor, quizás es lo único que puede gatillar en el pequeño que se plantee futuro, ya que si al niño se le estimula desde pequeño a realizar actividades que le gustan, estaremos reparando el camino a su propio descubrimiento, a un despertar de su espíritu y a un replantearse sobre lo que querrán hacer. Esta libertad se enseña por medio de esta conocida pregunta: ¿Qué quieren ser cuando grandes? Desde esta perspectiva se hace necesario influenciar por medio de la educación, la claridad sobre lo que se quiere hacer en un futuro.
"A veces la vocación no va en el sentido de las dotes, a veces va francamente en contra." José Ortega y Gasset
Para que la vocación signifique una actitud en la persona, en el educando, y se arraigue en el hombre, Esta debe influenciarse por medio de una buena educación, en una educación con miras de futuro. Porque se han preguntado ¿dónde está ese niño que quería ser policía cuando niño?, ¿Dónde está esa niñita que soñaba con enseñarle a otros? Queda un gran vacío de respuesta. Lo cierto es que muchos de nosotros conocemos como muchos jóvenes pierden la expectativa de hacer algo en su vida, algo que signifique entrega hacia los demás.
Estoy convencida que la gran desmotivación se debe en parte al poco tratamiento de la vocación, al poco estímulo de esta cuando se está pequeño y también a la gran ausencia de referentes. Pues también hay que reconocer que vemos pocas personas haciendo lo que realmente soñaron para sus vidas. La mayoría se emplea en trabajos que los frustran más de lo que lo motivan. Hoy se oye una sociedad entera reclamando mejoras en todo sentido un hacer lo que se quiere pero como se debe. Una voz que pide trabajos que permitan un mejor desarrollo.
La invitación es a sumarse a esta gran búsqueda, a enseñarla, a conversar sobre su importancia. Pues la vocación querámoslo o no, es la que realmente define el éxito profesional en nuestra vida, sin ella nuestro trabajo será pobre, mediocre, desmotivador, y tarde o temprano nos aburriremos de él. Por el contrario si logramos encontrarnos con la vocación esta nos asegura el éxito y la ayuda para hacer de nuestra labor grata, reconfortante, gratificante durante nuestra vida, nos garantiza la satisfacción de haber en cierta manera, cumplido con nuestro llamado con nuestro propósito. ¡Haber hecho lo que soñamos!

"Conoces lo que tu vocación pesa en ti. Y si la traicionas, es a ti a quien desfiguras; pero sabes que tu verdad se hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula."

Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.

No hay comentarios: